La bandera de Falkland y los fantasmas de Cameron
El diario británico The Guardian publica este 19/1 una columna de una escritora argentina que analiza las expresiones del premier inglés sobre el “colonialismo” argentino. El temor del Primer Ministro al frente común en el Mercosur y al escenario doméstico.
David Cameron, Primer Ministro británico.
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N. de la R.: Durante una conferencia de prensa brindada en Río de Janeiro, Brasil, el canciller británico William Hague aseguró que los buques provenientes de las islas Malvinas/Falkland, que tienen prohibido atracar en los puertos del Mercosur, cambiarán el pabellón de Falkland por el del Reino Unido para evitar la restricción.
"No hay ninguna barrera legal para que los buques registrados en Puerto Stanley naveguen con la bandera británica en lugar de la bandera de las Islas Malvinas", sostuvo Hague.
"Está claro que los buques que enarbolen la bandera británica deben tener acceso a los puertos de América del Sur, como sucede en cualquier otra parte del mundo", consideró el funcionario.
Pero la cuestión de fondo es cómo se encuentran matriculados esos buques: ¿son británicos y tienen el pabellón de Falkland o son de Falkland y tienen el pabellón británico?
Hague señaló que los buques que enarbolen la bandera británica tienen derecho a entrar a los puertos bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que también rige para los países del Mercosur.
POR FLAVIA DZODAN (*)
LONDRES (The Guardian). Me reí mucho mientras leía las noticias anoche. El Primer Ministro británico David Cameron acusó a mi país natal, Argentina, de "colonialismo" sobre las Islas Malvinas. Originalmente leí estos comentarios en un sitio de noticias argentino, e inmediatamente busqué un reporte en inglés -pensé que esto tenía que ser un hilarante "error de traducción". No lo era. En efecto, Cameron advirtió al parlamento británico: "Lo que los argentinos han estado diciendo recientemente, yo diría, es mucho más como el colonialismo porque estas personas quieren permanecer como británicos y los argentinos quieren que sean algo más".
Con este comentario Cameron hizo un poco de "reacomodamiento de muebles" histórico. El olvidó convenientemente mencionar que los habitantes de las Malvinas fueron expulsados mediante la fuerza en 1833, y que la población actual desciende de las personas que llevaron los británicos para reemplazar a los habitantes argentinos. Por definición, este es un acto de colonialismo. Anoche el vicepresidente argentino, Amado Boudou, devolvió el golpe y calificó las declaraciones de Cameron como "una falacia, un torpe exabrupto ignorante de las realidades históricas".
Aunque concuerdo con Boudou que el exabrupto de Cameron es una falacia, creo que este pronunciamiento por izquierda es una advertencia, y el producto del temor. Cameron no puede temer a una repetición de las guerra de 1982, que fue el último aliento de una dictadura totalitaria. Como sea, él parece estar asustado del repentino e inesperado frente común manifestado en las acciones tomadas por los estados miembros del Mercosur para impedir la entrada a sus puertos de barcos que lleven la bandera de las Falkland Islands.
El Mercosur es un acuerdo político y económico entre la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Fundado en 1991 mediante el Tratado de Asunción, su propósito es promover el libre comercio y el flujo de bienes, personas y divisas entre los estados miembros. Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú tienen estatus de miembros asociados, y Venezuela firmó un acuerdo de membresía en 2006. Durante los últimos 10 años, el Mercosur ha sido un fortalecimiento de la cooperación política y un intento de presentar un frente unificado en el comercio internacional y las negociaciones económicas. Sin embargo, su última declaración sobre el uso de los puertos es un inicio histórico. Y desde que los líderes del Mercosur emitieron esta declaración conjunta de cierre de puertos, el gobierno de Cameron ha ido escalando en su temerosa retórica.
